domingo, 2 de diciembre de 2012

“El Rinoceronte Buscapoemas”: El cuerno de la discrepancia

El Rinoceronte, animal unicornado que aterroriza el territorio del drama, no propicia la abundancia como una simbología fácil pudiera aludir. Por el contrario, los habitantes del bosque y la aldea de “El Rinoceronte Buscapoemas (ERB)” dirigida por Alicia Preza con asistencia de Marcos Acuña, se hallan proscriptos de las sustancias fundamentales para la vida. Acuciados por la necesidad que los somete a un clima de angustia, interrumpido solamente por la aparición lunar de la Viuda Blanca (Cisa), la obra se inicia con la invocación que la Madre (Vizana: Isabel Gallo) realiza en el ritual que intenta producir la lluvia y el retorno de la vida.

Akaya

El hambre y la sed determinan el estado de los personajes como un sortilegio que deberán romper para lograr la supervivencia en un trasunto de vida o muerte. Este alimento que los salvará de la embestida atroz del Rinoceronte, que viene esporádicamente a exigir su tributo de palabra poética, está vedado por una culpa original: el olvido de la Madre, su incapacidad actual para crear la poesía. En este sentido, ERB pone en juego las fuerzas de la creación y la disputa por la palabra distribuyendo a los agonistas del drama en una zona de combate en la que los personajes encarnan plásticamente los roles que los distribuyen en el cuadrilátero roto de la familia.




Es así que el origen manchado de la hija, el desconocimiento de su paternidad (Akaya: Valeria Capdevila) la inscriben en la estirpe cabal de los héroes, destino que ella no cumplirá como designio trágico de autoinmolación que redime a la comunidad, sino que este rol va a ser finalmente investido por Vizana, quien deberá recordar entrando en el orificio, ante el ataque inminente del monstruo, la palabra prohibida. De esta forma, la Madre se erige como la heroína trágica del drama, rol que comparte con el Padre en la disputa por el don de la poesía y que debe restablecer desde los reclamos de la hija por su incapacidad para proteger o proveer el sustento.


El rol protagónico del Padre se ejecuta a través de la anagnórisis y el antagonismo. Jako, brujo poderoso que ostenta el poder de la palabra para someter, no gracias a sus propias potestades sino debido a los regalos que sus amigos “los poetas” le confieren, es quien finalmente, reconoce el error en que ha incurrido al erigirse en el déspota que llevaría a la Madre y a la Hija a la destrucción. Entonces se verá obligado a desencadenar, en la anagnórisis final, la memoria de la Madre: “Recuerda Vizana, todo empezó aquella tarde cuando escribías a la orilla del río y pronunciaste esa palabra, esa palabra prohibida” 



En la reparación del orden cósmico perdido del drama, quienes deben restaurar, en última instancia, el equilibrio de la comunidad frente al acecho ominoso del animal son tanto Jako como Vizana, que en sus errores (hybris trágico) habían producido la desgracia de la comunidad y su desamparo frente a la embestida del animal. Mientras que Jako había caído en el pecado del Padre, poder y sometimiento de la tierra, para Vizana se cumplía el de la Madre, olvido de los poderes fecundos de la creación.   

Desde una perspectiva de género, podemos señalar que este papel del opresor es encarnado por Jako, en quien se concentran, significativamente el rol de brujo – sacerdote – padre y amo, y que a través de sus enviados malditos (Mapula: Cisa) no cesa de hostigar a las mujeres. Quien ostenta la palabra poética sostiene el poder y esto lo sabe bien el Padre que utiliza los poemas obtenidos de sus amigos para subyugar a Vizana y Acaya, las cuáles deben suplicar el alimento sagrado cada vez que el animal se acerca en búsqueda de su diezmo. La Hija lo aclara al principio cuando huele el olor a la carne que se cierne en el aire: “si no le damos el alimento sagrado de la poesía, nos mata”  




La manzana prohibida, isotopía de la palabra, es fruto simbólico por antonomasia del tabú bíblico y proporciona el sostén nutricio junto con los dones de la tierra o la leche de la labradora, ante la carencia que Madre e Hija sienten incrementarse paulatinamente a su alrededor. La manzana se propone como abalorio femenino capaz de poner coto al abuso del padre sin llegar a ser suficiente y es ofrecida al público como un aliento por la Viuda Blanca (Cisa), personaje que materializa el numen femenino de la luna.  

No obstante, ellas saben bien que solamente la recuperación de la palabra prohibida devolverá la capacidad de crear a la Madre y con ello la libertad que había sido olvidada una vez por Vizana a la orilla de un río. El río del tiempo había provocado la pérdida de la memoria vital relegando la función de la Madre a la de simple vehiculadora no siempre eficaz de las potencias nutricias de la naturaleza, olvidando la verdadera fuente de la condición femenina: el poder creador – la palabra prohibida - que constituye el trasfondo en donde se juega la peripecia del drama.



Fotografía: Andrea Estevan 

El lenguaje del drama

El espacio, la iluminación, el sonido, el vestuario y el lenguaje de ERB se conjugan perfectamente en la construcción de los cinco personajes y sus interacciones que constituyen el enunciado de la obra. La instauración es desde el comienzo en los cánticos de la Madre, un paisaje mítico, una ucronía que alza un escenario no mimético. El lugar, el bosque y la aldea, el vestuario y la índole de los personajes retrotraen un  tanto al mundo mítico y feérico de Marosa Di Giorgio, famosa por sus jardines irisados y sus sotos atravesados por lo obscuro. En este territorio hechizado, donde funambulean Viudas de Blanco y asolan los demonios, el lenguaje de Alicia Preza toma cuerpo en su misma naturaleza. Es una poética de las sustancias, donde la leche y la miel, el agua y las piedras son nombradas en su verdad y exentas de manierismo para conjugarse perfectamente en el espacio que las convoca. La palabra fácilmente podría constituirse en alegoría de otros mundos, otras verdades que asoman desde lo circundante, sin embargo no sucede en cuanto ERB se propone como un espacio completo en sí mismo, autónomo, con sus propias reglas estéticas y de dicción. Creemos que en esta obra Alicia encuentra su palabra proponiéndose como una de las dramaturgas jóvenes prometedoras del momento. Es una pena que ERB no haya contado con el tiempo suficiente para el asentamiento de la obra y la condensación total de los personajes, pero sentimos que es una primera propuesta para refrescarnos en la fuente interminable de la  poesía.     

lunes, 29 de octubre de 2012

Me importa un cuerno: "El Rinoceronte Buscapoemas"




El Rinoceronte: ser unicorne que fascinó desde la Antigüedad al humano, se lo describía como un animal cuasifantástico, a unicornio entre la fábula, la crónica y el diario de viaje conquistador. En esta obra de Alicia Preza "El Rinoceronte Buscapoemas", el monstruo se transforma en buscador de la poesía, alimento que  necesita hallar para seguir sobreviviendo en el páramo de los shopping y las paradas de ómnibus, el paisaje de los megabasurales bajo el viento insano del desarrollo pericapitalista de la puertópolis. Resistencia del rinoceronte amenazado de desaparición por extinción de la fantasía, por las espléndidas carteras y zapatos que nos llegan de la Zona fabricados con su precioso cuero y por el elixir erótico obtenido de su cuerno. Alicia Preza, una verdadera antisafari de nuestra jungla, se atreve a plantar cuerno a la situación: queremos al rinoceronte vivo pasearse orondo por las callejas de Puertópolis. Y así nos lo trajo desde el continente salvaje, desde la sabana de la plenitud un milagro de resurrección, la esperanza de recuperar el cuerno maravilloso que mueva a la armada de la imaginación en contra de los mercaderes de los cueros. ¿Volverá el Rinoceronte a pasearse libre entre nosotros? ¿Seremos capaces de preservarlo de la avidez de los comerciantes de cuernos? Acercate a ver al mágico Rinoceronte Buscapoemas en la sala de Mundo Afro.





Estuvimos con los amigos del Rinoceronte: Caya y su madre, el Brujo manipulador y asqueroso. Nos contaron cómo hacer para criar a estos delicados animales, acerca de su alimentación con manzanas y leche que engulle a través de un ritual poético. Es Caya, la doncella, quien se ocupa de esta actividad, a ciertas horas del día se acerca muy suavemente hasta él, quien la observa tímidamente con unos ojos tal vez, un poco melancólicos. En tanto, el brujo asqueroso, intentará obtener los poderes del cuerno de una forma vulgar. Si logrará este vil objetivo deberemos comprobarlo el sábado 17 de noviembre, cuando Alicia Preza y su troupe nos presenten a su mascota divina, la del cuerno de ámbar. 





Alicia e Isabel nos hablan acerca de la concepción poética del teatro, no como lenguaje formateado a través de las estructuras de la poesía, sino que las figuras de El Rinoceronte buscapoemas, tanto a nivel de sus personajes como desde la génesis de su texto emerge como poético en sí. La configuración de lo visual y lo textual se teje entonces en el espacio sustraído del mundo para erigirse en el de la creación artística. Si bien Alicia parte desde el texto dramático, deja los intersticios como posibilidades para que las estructuras teatrales fluyan junto a la constitución del personaje en el actor y del actor en el personaje. Una obra con cuatro actores en escena que va más allá de las propuestas tradicionales y que se impone como de recepción alternativa en nuestras tablas habitualmente acostumbradas a una dramática sin grandes brechas posvanguardistas, con excepciones como las de Roberto Suárez o Mariana Percovich.

En mundo Afro hablamos sobre la poesía en el teatro:

domingo, 23 de septiembre de 2012

¿Qué hay con Tango Villero?




Nupcia salvaje entre el Tango y la Villa: en una esquina de MonteviReo se vieron se amaron Unisex, sex, sex, sex, con el felpudo y todas las perchas, desembarcaron en los sucios muelles de Puertópolis, después de unas vacaciones jipis en el Cabo: verano del 2005. Desde aquél Pibe cantina hasta los 101 nombres de la japi o Dios como más te guste, Rizzo y Toro nos dejan el mejor lastre de la noche taura y deliciosamente emporcada, clavada de amor, enferma de ausencia y de puchos cobardes atrás de un contenedor lleno de niños comiendo basoor food. Asoma en esa canción, cancha de nalga, con la sensualidad más carnada el confín de la espalda: es el tuje, traste, gollete, el negro, el cuarto ojo, el pompi, asterisco, glúteos, el bum bum, el marrón, el caquero, el cortachurros, las carnes, las cachas, el fruncido, el recto, el anillo de cuero, todos los nombres para los pueblos más ortólatras que existieron jamás sobre la tierra, el río de la PLANCHA y sus dos ciudades aledañas: la coquetamente cursi Montevideo y la groncha del sur, Buenos Aires.

Claváme la roja tetilla, puerto miserable de bandoneón y kurda en la niebla, claváme la tetilla en esa Bemba.

Stefani Ríos


Pará Toro, no sabés quién Ronaldo, que cuando jugaba en el Barza se encamaba con todas las modelos y por eso le decían "vulnerable", igual los llevó hasta campeones, hay que joderse. 
S.R.

martes, 21 de agosto de 2012

La propia Mala Tierra: Seba Pedrozo, Mariana Picart




Mariana Picart al final del tercer cuento apareció en un vestido largo, con rayas rojas y negras; traía bolsas de tierra. Empezamos a darnos cuenta que participábamos de un ritual, una ceremonia, la bruja buena la conducía. La tierra fue esparcida por el piso, los pies desnudos de Mariana la pisaban, sus manos la disponían en círculos y la humedecían con grappamiel. Los pétalos de rosa también eran ingrediente para la purificación. Mientras frases, extractos de las palabras salían del libro de Pedrozo y circulaban entre el público; no había orden ni sentido, todos estábamos transformando esas tierras malas. 

Mesas que se corren rápidamente, y música de baile: toda la música que nos gusta bailar, las canciones que conocemos hace años también. Dos o tres veteranos que miraban al principio desde un costado, fueron metiéndose más y más en el medio. Si una chiquilina acepta bailar contigo, deben de pensar, bailará contigo toda la noche. Todos nos mezclamos. A esta altura  pedíamos cerveza, no más grappa. Comenzaron a circular las galletas de la fortuna. A mi me tocó una que decía: “hoy te vas de día y meado”, y a Lucía: “si nos organizamos, cogemos todos”. Las palabras fueron tomadas como preceptos a seguir.


El estado de alegría estaba en todas partes, uno no podía irse. Quisimos compra otra: yo tenía veinte pesos, lucia, treinta. Salimos, casi sin pensarlo. Había un auto: “llevanos a la parada” le dijimos, él comentó que sólo podía andar de madrugada y por las calles de adentro porque no tenía papeles. Nos dejó en la parada donde nos esperaba el bondi que nos traería a nuestras casas.” Una tristeza irse porque te quedas sin plata”, comentamos.

La denchi Gerolami