domingo, 23 de septiembre de 2012

¿Qué hay con Tango Villero?




Nupcia salvaje entre el Tango y la Villa: en una esquina de MonteviReo se vieron se amaron Unisex, sex, sex, sex, con el felpudo y todas las perchas, desembarcaron en los sucios muelles de Puertópolis, después de unas vacaciones jipis en el Cabo: verano del 2005. Desde aquél Pibe cantina hasta los 101 nombres de la japi o Dios como más te guste, Rizzo y Toro nos dejan el mejor lastre de la noche taura y deliciosamente emporcada, clavada de amor, enferma de ausencia y de puchos cobardes atrás de un contenedor lleno de niños comiendo basoor food. Asoma en esa canción, cancha de nalga, con la sensualidad más carnada el confín de la espalda: es el tuje, traste, gollete, el negro, el cuarto ojo, el pompi, asterisco, glúteos, el bum bum, el marrón, el caquero, el cortachurros, las carnes, las cachas, el fruncido, el recto, el anillo de cuero, todos los nombres para los pueblos más ortólatras que existieron jamás sobre la tierra, el río de la PLANCHA y sus dos ciudades aledañas: la coquetamente cursi Montevideo y la groncha del sur, Buenos Aires.

Claváme la roja tetilla, puerto miserable de bandoneón y kurda en la niebla, claváme la tetilla en esa Bemba.

Stefani Ríos


Pará Toro, no sabés quién Ronaldo, que cuando jugaba en el Barza se encamaba con todas las modelos y por eso le decían "vulnerable", igual los llevó hasta campeones, hay que joderse. 
S.R.

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