Nupcia salvaje entre el Tango y la Villa: en una esquina de
MonteviReo se vieron se amaron Unisex, sex, sex, sex, con el felpudo y todas
las perchas, desembarcaron en los sucios muelles de Puertópolis, después de
unas vacaciones jipis en el Cabo: verano del 2005. Desde aquél Pibe cantina
hasta los 101 nombres de la japi o Dios como más te guste, Rizzo y Toro nos
dejan el mejor lastre de la noche taura y deliciosamente emporcada, clavada de
amor, enferma de ausencia y de puchos cobardes atrás de un contenedor lleno de
niños comiendo basoor food. Asoma en esa canción, cancha de nalga, con la
sensualidad más carnada el confín de la espalda: es el tuje, traste, gollete,
el negro, el cuarto ojo, el pompi, asterisco, glúteos, el bum bum, el marrón,
el caquero, el cortachurros, las carnes, las cachas, el fruncido, el recto, el
anillo de cuero, todos los nombres para los pueblos más ortólatras que
existieron jamás sobre la tierra, el río de la PLANCHA y sus dos ciudades
aledañas: la coquetamente cursi Montevideo y la groncha del sur, Buenos Aires.
Claváme la roja tetilla, puerto miserable de bandoneón y
kurda en la niebla, claváme la tetilla en esa Bemba.
Stefani Ríos
Pará Toro, no sabés quién Ronaldo, que cuando jugaba en el Barza se encamaba con todas las modelos y por eso le decían "vulnerable", igual los llevó hasta campeones, hay que joderse.
S.R.
No hay comentarios:
Publicar un comentario